Monday, May 12, 2008

TEXTS - ARTIST INFO

O S C A R S A N T I L L A N


Lo que empieza mal, no termina f�cilmente[1]

Oscar Santill�n

Motel

Se cuenta que en cierta ocasi�n a Humberto Mor�, el pintor ecuatoriano, la se�ora casada con la que se hallaba en un motel le pidi� que no le contara a nadie sobre aquel encuentro a punto de consumarse. �l contest�:

- Mejor no hagamos nada y d�jame contarlo.

La an�cdota �en su hilaridad� bien podr�a servir para localizar y discursar sobre dos sustancias dis�miles. Ella parecer�a proponer la realidad, mientras �l se acercar�a a lo real. Es la misma distancia que existe entre mentira y ficci�n. Mor�[2] se niega entonces a lo f�cil, al enga�o, a callar sus actos, como sabiendo que el enga�o no tiene misterio. Si el silencio ha de practicarse no ser� con verg�enza ni complicidad sensiblera[3]. Mil�n Kundera ha descrito claramente este dilema al explicar que �la realidad la percibimos a diario, lo real en cambio debe ser demostrado�. Al pintor le interesa lo real, y es mediante la ficci�n[4] que se compromete con lo real.

Pero la tentaci�n de la realidad es inmensa, casi lo consume todo. La misma producci�n art�stica ecuatoriana le debe demasiada lealtad. Una mirada del imaginario que la ha motivado da cuenta de estas limitaciones. Los comentarios sociales abundan: pol�tica (digamos las consecuencias de la pol�tica profesional), religi�n, participaci�n social y su manto de benevolencia, y la lista seguir�a con variantes de lo apuntado y quiz�s unos cuantos temas que no logro nombrar. Como complemento tenemos la pretensi�n tard�a del cine ecuatoriano por �contarnos qui�nes somos�, que es sino sin�nimo de banal lealtad a relatos y construcciones irrelevantes: la realidad. No me interesan sus preguntas ni sus postales criollas.

El Retorno

Sobra decir que no creo en la ficci�n como contradicci�n con �lo ocurrido�, pero s� como un intento por intuir el futuro. Estamos repletos de pasado, nos rodea por todas partes. �Ser� posible crear algo que no sea consecuencia de la modernidad en ninguna de sus variantes, ni siquiera post o alter? Dar un salto hacia un futuro que no ha sido tocado por el pasado: un futuro que no es desembocadura pero un hallazgo sin cartograf�a. Ha sucedido antes: La Fuente de Duchamp. Claro que esta obra proviene de cierto linaje que puede ser rastreado, pero entre el objeto y el pasado existe una brecha que no es presente, sino futuro. Rompe con el continuum e inicia una nueva secuencia[5] en lugar de expandir una existente. La obra tiene linaje pero no tiene padre ni madre. La brecha es de fuego e incertidumbre, de desobediencia. Es la ficci�n que resquebraja la linealidad de la narrativa hist�rica, para devolvernos al caos donde el nombre de las cosas es desconocido.

Volviendo al pasado, al nuestro: el indigenismo. Hay un momento silencioso y poderoso del primer indigenismo, aquel de Los Trabajadores. Pero pronto el misterio se perder�a, para los indigenistas aquello era sino una baratija: lo canjearon por una teatralidad ruin. El gran problema del indigenismo no es siquiera la victimizaci�n con la que ahoga a los sujetos representados a los que pretend�a reivindicar, sino su incapacidad de fracturar los afanes narrativos de la representaci�n pict�rica, que es una instituci�n ultraconservadora. La mascarada de la representaci�n europea adopta m�scaras ind�genas sin que el rito de la representaci�n �su corpus narrativo� sea herido. Pronto esas im�genes ser�an incorporadas al discurso nacional. El indigenismo se transforma en un gesto histri�nico pat�tico. Es la demagogia de su discurso sensiblero la que se apoder� del espectro cultural nacional, sobreviviendo as� por d�cadas, pero su proyecto art�stico apenas nacido hab�a muerto.

Debido a la falta de un continuum claro[6], a los artistas ecuatorianos nos cuesta mucho encontrar d�nde acometer la brecha. Se ha cre�do entonces que la exploraci�n del tramado social m�s conflictivo podr�a sustituir nuestra carencia de una tradici�n art�stica con la que dialogar. Quienes lo hacen �la mayor de las veces� son artistas que sucumben a la tentaci�n de la realidad.

Es en la incertidumbre de lo real donde encienden las llamas que atraviesan la carne y la destrozan, solo para permitirnos el silencio y el abismo.

Sinopsis para video

Guayasam�n ingresa a escena en un caballo p�rpura. El viento palpita en la ladera. El caballo se detiene y calmadamente el pintor desciende y se acuesta en el pasto. El animal se recuesta junto a �l.

Yacen juntos mientras se escucha un remake del cl�sico de Dead Kennedys �Too Drunk to Fuck� probablemente interpretado por Delf�n Quishpe.

Moral

Tres viajeros que admiro:

Donald Crowhurst (el cobarde)

Bas Jan Ader (el invisible)

Robert Falcon Scott (el derrotado)

Siempre es demasiado tarde

Quiz�s una de las razones por las cuales nuestro tiempo, este de nuestros d�as, est� estancado en la magra felicidad del pluralismo, es porque nos hemos dedicado a reinventar el pasado en lugar de predecir el futuro. Esto nada tiene que ver con aquella vieja idea de progreso lineal de la modernidad. Nosotros tan ingenuos y aburridos pensamos por mucho tiempo que deconstruir la historia, recontarla, y reivindicar a los sujetos que fueron v�ctimas de su discriminaci�n o enga�o, nos dar�a nuevas pistas para echarnos a andar. Eso no sucedi�, quiz�s sabemos mejor lo que no queremos repetir, pero as� mismo, forzados por esa contradicci�n profunda que nos define, repetiremos los mismos errores una y otra vez. Hoy nos regocijamos inventando nuevas formas de repetirnos.

Un conocimiento m�s profundo del pasado no nos har� mejores. A la biblioteca del conocimiento humano habr�a que aproximarse con actitud dionisiaca ya que el conocimiento solo puede existir para los placeres de la especulaci�n, de lo contrario nos arrastrar� en la trampa del conocimiento como herramienta de transformaci�n. La labor de destruir el pasado sigue intacta, pero asumirla no servir�a de nada.

Enemigos

I. Nosotros

Este paisaje verde y h�medo seguir� aqu� cuando el Ecuador desaparezca. El pa�s nunca se embarc� en ninguna empresa lo suficientemente ambiciosa como para romper su maldici�n, el anonimato. Nada habr�a importado la consecuci�n o fracaso de la misi�n, tanto un gran triunfo como una gran derrota sirven en la irreprochable ambici�n de los fantasmas por hacerse de un cuerpo visible.

Se ha dicho que ya que los ecuatorianos tomaron el nombre de su pa�s de una l�nea imaginaria son muy creativos. En realidad este hecho demuestra claramente lo contrario.

- Son tan faltos de creatividad que no se les ocurri� otra cosa que tomar el nombre que los franceses utilizaron previamente para nombrar la l�nea que divide el planeta en norte y sur.

- Son tan cobardes que robaron el nombre de una l�nea imaginaria, ya que el Ecuador nunca ha tenido el arrojo de hacerse de algo m�s tangible.

II. Nosotros otra vez

La Revoluci�n Ciudadana no es el enemigo de los artistas ecuatorianos, ya que esta carece de car�cter m�tico. No es un rival digno de contingencia simb�lica. Esta revoluci�n no durar� cien a�os sino cien meses (o en lenguaje burocr�tico, 200 quincenas). Si luego de ese tiempo alguien la recordara, ser� por el pomposo membrete de La Revoluci�n M�s Aburrida de la Historia.

Cuando en 1813 alguien public� �probablemente en Poitiers� una postal de Napole�n cogi�ndose a un french poodle, el gesto solo pudo generar bostezos. Los franceses ya estaban hastiados de las ambiciones del emperador, y fastidiados de la melanc�lica mirada de los mencionados perros.

III. Bidimensional

Es curioso que sea pintura (�Viva La Pintura!) lo que mat� a Napole�n, o al menos una de las hip�tesis esgrimidas sostiene que el ars�nico contenido en los pigmentos del papel tapiz de su habitaci�n habr�an sido los causantes de su muerte.

IV. Desprecio

Se cuenta de cierto cr�tico de arte (de izquierda) que a�os atr�s sol�a hacer de marchante en Guayaquil. No faltaba el artista que en medio de apuros econ�micos se le acercara a �pedirle� que adquiriese alguna obra suya. Con su inmenso coraz�n y devoci�n por los artistas acced�a continuamente a aquella proposici�n, comprando su trabajo (en contra de su natural benevolencia) a precios injustos.

Fragmentos[7]

Dar un consejo es una vulgar manera de mentir. Pedro Almela. El Elefante y la Sirena.

I am for an art that takes its form from the lines of life itself, that twists and extents and accumulates and spits and drips, and is heavy and coarse and blunt and sweet and stupid as life itself. Claes Oldenburg. I Am for an Art.[8]

��, if you say that artists take �risks�, it�s insulting to the men who landed on D-Day, to stunt men, to baby-sitters, to Evel Knievel, to stepdaughters, to coal miners, and to hitch-hikers, because they�re the ones who really know what �risks� are.� She didn�t even hear me, she was still thinking about what glamorous �risks� artists take. (�) Andy Warhol. The Philosophy of Andy Warhol.[9]

La verdadera lucha es con el duende. (�)

Cuando la musa ve llegar a la muerte cierra la puerta o levanta un plinto o pasea una urna y escribe un epitafio con mano de cera, pero en seguida vuelve a rasgar su laurel con un silencio que vacila entre dos brisas. Bajo el arco truncado de la oda, ella junta con sentido f�nebre las flores exactas que pintaron los italianos del XV y llama al seguro gallo de Lucrecio para que espante sombras imprevistas. (�)

En cambio, el duende no llega si no ve posibilidad de muerte, si no sabe que ha de rondar su casa, si no tiene seguridad de que ha de mecer esas ramas que todos llevamos y que no tienen, que no tendr�n consuelo.

Con idea, con sonido o con gesto, el duende gusta de los bordes del pozo en franca lucha con el creador. �ngel y musa se escapan con viol�n o comp�s, y el duende hiere, y en la curaci�n de esta herida, que no se cierra nunca, est� lo ins�lito, lo inventado de la obra de un hombre. Federico Garc�a Lorca. Juego y Teor�a del Duende.

Evidencia

La ficci�n no puede ser ret�rica sino �tica y er�tica. El ficcionador sigue siendo el pionero rom�ntico[10] aunque despojado de su antigua aura m�tica y solitaria. Si bien este se niega a ser un ciudadano y comulgar con las normativas de su tiempo, no est� alienado sino que participa bajo sus propios t�rminos: son el silencio y la desobediencia los que le permiten preguntarse en qu� condiciones le es deseable sentarse a la mesa.

Aprender a estar solo, c�mo hacerlo, sigue siendo una pregunta de pertinencia irreprochable, especialmente ahora que es vital ser un agente activo en el ecosistema de informaci�n e innovaci�n al que biopol�ticamente nos pertenecemos. Y es que sigo creyendo en una voluntad nietzscheana: determinante aunque diminuta. Aun cuando los mapeos cerebrales hayan mostrado que el libre albedr�o no es tal, todo parece decirnos que en lugar de encogernos, nos hemos ensanchado y que los bordes de nuestro cuerpo son menos definidos, a la vez que m�s complejos e indescifrables; como demostrando cierta alquimia posible que transforma la carne en aire.



[1] O, una continuaci�n de �Evidencias de la Tercera Mutaci�n�, el texto que publiqu� en 2008.

[2] Me refiero aqu� al artista como persona, no a su obra. De hecho su trabajo no despierta en m� ninguna emoci�n de la proporci�n de la citada an�cdota.

[3] El silencio que ella propone est� lleno de palabras calladas, las palabras que �l propone est�n llenas de silencio.

[4] Secular y asc�tica.

[5] El t�rmino lo he tomado de George Kubler, espec�ficamente de �The Shape of Time�.

[6] El dialogo con nuestros antecesores modernos ha sido inviable y, como sea, quiz�s es indeseable. En todo caso si este ha existido ha sido como reacci�n-a, no como presupuesto de partida.

[7] Ya que no he hallado la traducci�n oficial al espa�ol de varios textos he tratado de traducirlos.

[8] Creo en un arte que toma su forma de la vida misma, que se retuerce y extiende y amasa y escupe y suda, y es pesado y ordinario y brusco y dulce y est�pido como la vida misma.

[9] ��si t� dices que los artistas toman �riesgos�, eso es un insulto para los hombres que invadieron Normand�a, para los dobles cinematogr�ficos, para las ni�eras, para Evel Knievel, para las hijastras, para los mineros, y los que echan dedo en la carretera, porque ellos son los que realmente conocen el significado de tomar riesgos�. Pero ella ni siquiera me escuchaba, ella segu�a pensando sobre los glamorosos �riesgos� que toman los artistas.

[10] Figura que curiosamente parece apenas existir en el imaginario ecuatoriano.



UN FANTASMA QUE RECORRE EL MUNDO

Unas cuantas ideas sobre mi trabajo. Oscar Santill�n


Alg�n tiempo atr�s empec� a deshacerme de mis viejos prejuicios (quizas solo para adquirir unos nuevos), esta bifurcaci�n de alguna manera divide una primera instancia de mi trabajo en la que estuve cerca del discurso post-colonial, encarando la representaci�n occidental de las periferias y c�mo se interioriza esa mirada (Pr�cticas Degeneradas), reflexionando sobre la relaci�n jer�rquica entre el cubo blanco, la obra y el p�blico (Arte para perros), o intentando deconstruir fragmentos de la Historia Nacional (Piedra, papel o tijera; o, El arrastre. Repetici�n de un monumento que no se ha hecho).

Ahora bien, a pesar de mi actual inconformidad con varias de estas ideas, creo que el haber dejado espacio para la intuici�n ha sido lo que en realidad ha permitido que estas obras sigan vivas y sean al menos algo m�s que pretenciosas ideas con cierto ingenio.

Aunque nunca se materializ� por falta de financiamiento, Plano Gral. fue el proyecto que marc� un contagio de estos intereses previos y de algunos nuevos: la bifurcaci�n. La idea inicial fue hacer una convocatoria p�blica para encontrar �ciudadanos� que se parezcan al Gral. Eloy Alfaro (el gran h�roe nacional del Ecuador). Mi intenci�n era multiplicar las versiones de la historia oficial, pero en el proceso, el molde-referente (el General) se fue convirtiendo en mero pretexto hasta quedar finalmente atrapado con el extra�o y oscuro encuentro de seres que se parecen entre s�. Esa imagen no la pod�a explicar pero sab�a que la deseaba.

*


Hoy me defino pol�ticamente como agn�stico social y creyente en el azar antes que en el discurso sin fisuras (que siempre pretende transformarse en verdad) proveniente de la raz�n y el lenguaje. Es muy conocida la cita de Hegel �la contradicci�n es el motor que mueve el mundo�, y es precisamente en la pr�ctica de esa contradicci�n en la que trato de inscribirme, tratando m�s olvidar que saber.

Mientras el discurso � con el uso del lenguaje � pretende explicar la contradicci�n (o darnos pistas, o �ense�arnos a pensar� a fin de cuentas), el arte es pensamiento incluso m�s all� del lenguaje. Contra el positivismo del lenguaje: la oscura indefinici�n del azar.


*

El creciente no pesa m�s porque los hombres asciendan

Los ojos del r�o tinto, Jos� Lezama Lima


El azar se manifiesta en la vida cotidiana, no en los �grandes hechos de la Historia�, ya que aquellos son considerados �procesos sociales�. Quizas desde la cotidianidad se puedan proponer otras versiones del mundo, donde la imagen de lo creado y lo acontecido sean equivalentes. El mundo es solo un fantasma de posibilidades, donde las causales no ayudan en absoluto a la comprensi�n del fen�meno.

En mi nuevo trabajo la fotograf�a est� teniendo un rol importante, ya que me permite acercarme con agilidad a situaciones cotidianas en las que he intervenido o planificado, como los peque�os retazos de peri�dico colocados en una telara�a (Spider statement), la fluorescente enterrada bajo la nieve (Buried Sparkle) o el reflejo del �rbol que se prolonga en la grieta de la calle (Several falls).

Mientras por otro lado, en obras �m�s grandes� trato de �procesuar� materiales hasta que pr�cticamente ellos mismos sean rastros de su antigua condici�n, como en Memorial. O, en el otro extremo, corporizar estelas, como en Failed dawn.

Sin embargo en mi trabajo actual hay un premeditado trasfondo pol�tico que quiz�s a�n no es tan perceptible. De cierta manera hay una reflexi�n entre l�neas al desencanto sintom�tico (que creo ya est� discretamente en movimiento) en la generaci�n actual de artistas emergentes ecuatorianos.

Hay un fantasma que recorre el mundo, el fantasma del Romanticismo.



CV

Oscar Santill�n (Ecuador, 1980) es uno de los artistas emergentes m�s visibles de la escena del arte contempor�neo ecuatoriano.
Adicionalmente a su trabajo personal, fue co-fundador y miembro activo del colectivo Lalimpia, con el que en marzo de 2009 tuvieron una participaci�n prominente en la Bienal de la Habana, Cuba.
Ha exhibido en UK, USA, Espa�a, Venezuela, Panam�, Colombia, entre otros. Actualmente cursa el masterado (MFA) en escultura (Sculpture + extended media) en el prestigioso programa de VCU (Virginia Commonwealth University), en Richmond, Virginia, USA.

Algunos de los premios que ha recibido son: Primer Premio, Sal�n de Octubre, Casa de la Cultura Ecuatoriana // Premio Par�s, Bienal Internacional de Cuenca // Premio �nico, FAAL, Museo Municipal de Guayaquil // Segundo Premio, Sal�n de Julio, Museo Municipal de Guayaquil // Menci�n de Honor, Bienal Internacional de Cuenca.

CONTACT
Oscar Santillan --- oscarsantillan@ymail.com
Richmond, VA, USA

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